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Ayuda en Acción impulsa el voluntariado desde hace más de 20 años
06 December 2004

Madrid: Desde hace once años Alfonso se reúne todos los miércoles por la tarde con el grupo de voluntarios de Ayuda en Acción de la Coruña. Apasionado por África, Alfonso Deus Santos, profesor de dibujo y pintura en el Colegio coruñés Obradoiro, asegura que el voluntariado es “cuestión de sensibilidad”. Cuestión de sensibilidad y sobre todo, afirma, de “querer ceder algo de ti para compartirlo con los demás”.

Esto es precisamente lo que miles de organizaciones y millones de voluntarios en el mundo vienen celebrando desde hace casi 10 años cada 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntario por un Desarrollo Económico y Social; fecha que Naciones Unidas eligió en 1985 para reconocer y premiar internacionalmente el esfuerzo y el compromiso de todas aquellas personas que, como decía Alfonso, saben altruístamente dar un poquito de sí mismos a los demás.

Dicen en el voluntariado que “mucha gente pequeña, haciendo muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, puede cambiar el mundo”. Y Naciones Unidas parece hacer buena esta afirmación. La 18ª Conferencia Mundial del Voluntariado celebrada este verano en el Fórum de Barcelona concluía con un llamamiento por parte de la ONU para fomentar el voluntariado en todo el mundo y hacer crecer las redes de solidaridad. “Hacen falta millones de voluntarios para alcanzar los Objetivos del Milenio de reducción de la pobreza fijados para 2015”, advertía Ad de Raad, coordinador ejecutivo del Programa de Voluntariado de la ONU. Y no sólo en los programas de este organismo internacional, sino también en multitud de iniciativas de ONGs que, como Ayuda en Acción, reclaman una mayor participación de la sociedad civil.

Alfonso, que coordina el programa cultural de su colegio, es responsable también de las actividades culturales y de sensibilización del grupo de Ayuda en Acción de A Coruña. Charlas en colegios, universidades y asociaciones, donde este profesor cuenta en primera persona su experiencia como voluntario en España y en proyectos de medio mundo. Bolivia, Honduras, Nicaragua, Kenia, Etiopía…

Hace algo más de doce años que Alfonso quedó impactado por los testimonios y la experiencia de un grupo de misioneros de Kenia. Ese fue el momento en el que, según confiesa, decidió que ya era tiempo de hacer algo. “Ayuda en Acción me ofreció entonces el vehículo necesario, la mejor manera de canalizar esa ayuda porque su sistema de trabajo me pareció muy bueno”.

Más de 1.200 voluntarios en toda España

La labor de los grupos de voluntariado de Ayuda en Acción resulta fundamental para difundir el trabajo que desarrolla nuestra Organización. En la actualidad, 60 Grupos de Voluntariado y 25 colectivos colaboran activamente con la ONGD. 1.200 personas distribuidas por todo el territorio nacional y presentes en todas las Comunidades Autónomas, que dan a conocer el trabajo de Ayuda en Acción a la sociedad española.

“Los voluntarios -afirma Alfonso- aportamos nuestro esfuerzo personal, nuestras ganas y nuestra ilusión, y por supuesto, parte de nuestro tiempo libre”. La esencia del voluntariado, destaca Elisa Iglesia, responsable de voluntariado de Ayuda en Acción, es “el compromiso, la participación, el testimonio y su actividad”.

Unas actividades que nuestra Organización concreta en la sensibilización (coloquios, talleres, exposiciones…); en la divulgación de sus actividades (mesas informativas, relación con medios de comunicación…); y en la recaudación de fondos para desarrollar las campañas y los proyectos que se promueven con el objetivo de cumplir la misión de esta ONG de Desarrollo: la erradicación de la injusticia y la pobreza.

Cada una de estas obras de teatro, charlas en colegios, conciertos, mesas de información y venta de material llevadas a cabo por voluntarios como Alfonso permiten, al otro lado del mundo, la construcción de una escuela, un pozo o un puente en países como Bolivia, Nepal o Uganda.

En el último año, las acciones de los voluntarios y las voluntarias de Ayuda en Acción han permitido, entre otras cosas, que 1.000 nuevos colaboradores apoyen a la Organización y recaudar más de 240.000 euros que se han destinado a la construcción de una escuela en Chota (Perú), a dotar de agua potable a las comunidades de Licoma (Bolivia), a trabajar para la prevención del Sida con el programa SFA en Uganda, y a apoyar la campaña de emergencia por la hambruna en Etiopía.

Ese es el premio de estos hombres y mujeres de aquí que, aún sin conocer de primera mano la realidad de aquellos países, encuentran unas horas de su tiempo para llevar su esfuerzo y su compromiso a los que están allí, en otros países, en otros continentes. “Ese es el auténtico valor. El de las personas que ayudan a otras personas a pesar de la distancia”, afirma Elisa Iglesia.

Voluntariado en proyectos

“Lo malo es cuando uno no actúa por temor a equivocarse o por creerse incapaz de hacer algo por los demás”, afirma Alfonso. “Somos gente normal, no tenemos un carácter especial. La cuestión es ceder un poco para compartir con los demás”. Lo que se obtiene a cambio es difícilmente cuantificable, avisa. “Recibes mucho más de lo que das. Sobre todo cuando vas a un proyecto”.

Alfonso viajó por primera vez a Etiopía hace ocho años. Fue su primera experiencia en un proyecto de Ayuda en Acción, Merkato. Desde entonces ya ha visitado más de siete. Alfonso anima a la gente a que visite los proyectos sobre el terreno. Tanto a voluntarios como a padrinos. “Que tengan la oportunidad de sentir el contacto con la gente, de mirarles de frente, a la cara”. Es lo que él hizo en Merkato, donde Ayuda en Acción desarrolla un proyecto de asistencia y sensibilización sobre el sida. “Esa experiencia marca a cualquiera y, después de eso, puedes decir que ya tienes voluntario para el resto de tus días”.

Pero las palabras de Alfonso sobre su experiencia en proyectos nos devuelven rápidamente a una realidad más cercana. La del voluntario en España. Una persona normal, que no tiene ninguna virtud especial -“sólo muchas ganas, sensibilidad y compromiso”- y que regala parte su tiempo para hacer algo por y para los demás. “Reconoces la realidad de la gente que está peor que tú, te solidarizas con ellos y te das cuenta de que puedes hacer algo por los demás”.

“Para ser voluntario no existen límites de edad, de sexo o de condición social. Lo único que importa es querer colaborar”, concluye Elisa Iglesia. Son esos voluntarios de las exposiciones, las mesas informativas, las charlas en colegios, los que realmente confieren al voluntariado el auténtico sentido de la palabra. Ellos hacen posible, como afirma la responsable de voluntariado, que “tu esfuerzo se trasforme en el desarrollo.

Fuente: Mundo Solidario