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Turistas solidarios se unen a los equipos de rescate para asistir a las víctimas de 'Stan' en Guatemala
12 October 2005

La premio Nobel de la Paz Rigoberta también ha estado con las víctimas. (Reuters)La premio Nobel de la Paz Rigoberta también ha estado con las víctimas. (Reuters)
Panajachel, Guatemala: Unos 40 turistas extranjeros de diversas nacionalidades se han unido a las brigadas de rescate en los pueblos que rodean el lago de Atitlán, en el departamento guatemalteco de Sololá, afectados por las lluvias que dejó la tormenta tropical "Stan". Al menos 656 personas han muerto en Guatemala y los damnificados pueden ascender a 3,5 millones.

Los turistas solidarios, en su mayoría jóvenes que estaban de vacaciones en las riberas de Atitlán cuando se produjo la catástrofe, se negaron a ser trasladados a la capital por las autoridades del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), que querían ponerlos a salvo.

Dejaron sus pertenencias en los hostales donde se hospedaban -muchos afectados por la tormenta-, y voluntariamente se unieron a los vecinos que trabajaban en el rescate de las víctimas, según relataron ellos mismos.

"Nadie me lo pidió, pero no podemos dejar a esta pobre gente a su suerte. Si podemos ayudar, ¿por qué no lo vamos a hacer?", afirma un turista alemán que, junto a su novia, ayudaba a trasladar a niños indígenas hacia el Instituto de Educación Básica de Panajachel, donde se improvisó un albergue.

Otros extranjeros, vestidos con pantalones cortos y camisas de vivos colores y desprotegidos de las lluvias, acudieron a San Jorge La Laguna para tomar la primera lancha que los llevara a Santiago Atitlán. Sabían que en esa población se necesita ayuda para rescatar a personas que quedaron soterradas por el deslizamiento de tierras.

Mientras tanto, la persistencia de las precipitaciones, según expertos del Ministerio guatemalteco de Comunicaciones y de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), podría originar nuevos derrumbes debido a la saturación del agua en la tierra, principalmente en los cerros y montañas.

Trabajan junto al Ejército

Los voluntarios que no lograron llegar a Santiago Atitlán se unieron a un grupo de soldados del Ejército que, también desprotegidos de las lluvias, formaron una cadena humana en las orillas del lago para descargar la ayuda humanitaria enviada al lugar por organizaciones no gubernamentales y por particulares.

Una mujer argentina de unos 60 años que no quiso dar su nombre porque, argumentó, "no me interesa salir en los diarios ni en la tele", puso en práctica sus conocimientos de administración de empresas para organizar en pequeñas raciones los escasos alimentos existentes en los albergues de Panajachel.

"Mientras llega más comida, lo importante es que la gente se lleve algo al estómago, aunque sean unos pocos frijoles", explicaba a las mujeres indígenas que, llegadas de las aldeas y cantones cercanos en busca de refugio, pedían comida para sus hijos.

Las inundaciones obligaron a de Panajachel, el más importante de los doce pueblos que rodean el majestuoso lago de Atitlán, por concentrar los más completos centros de atracción turística. El único hospedaje que ha funcionado es el Porta Hotel del Lago, que se ha convertido en una suerte de centro de operaciones de varias organizaciones no gubernamentales extranjeras que prestan ayuda en la región.